martes, 17 de abril de 2007

Independencia del organismo regulador

La independencia del organismo regulador respecto al Gobierno es fundamental a la hora de posibilitar el funcionamiento de los mercados, específicamente de aquellos liberalizados recientemente y en los que la competencia está en proceso de asentamiento.
Dicha independencia garantiza que las decisiones que se tomen sobre el sector se hagan en base a las reglas del juego establecidas, y no a la política económica que en un momento dado pueda tener el Gobierno. Así, el intervencionismo que se sigue produciendo en el sector se debería a aspectos técnicos y no políticos, eliminando la incertidumbre para los agentes inversores y sacando al sector de la esfera política.
Así pues, tratar de someter a estos organismos (como ya se ha hecho con la CNE y más recientemente con la CNMV) es realmente malo para los sectores afectados y, en general, para la economía. Es volver a meter en el corral de la dependencia gubernamental parcelas económicas que habían salido, aunque solo fuera un poco, del mismo.

No es que la CMT sea un dechado de independencia (de hecho, el Gobierno ha ordenado y conseguido su traslado a Barcelona, cobrándose por el camino la cabeza del anterior presidente, Carlos Bustelo, y poniendo uno afín). Sin embargo, ni aún así le parece suficiente a este Gobierno...

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